
miércoles, 7 de marzo de 2012
Believe in fog

viernes, 10 de febrero de 2012
lunes, 30 de agosto de 2010
Black rain
Ahora que las farolas a punto del suicidio amamantan con su luz estas gotas de lluvia arrastrando consigo el desaliento de una ciudad entera, las sombras y reflejos abandonan sus cuerpos ortopédicos y se convierten en bailarines de fuego lamiendo tierra y asfalto, filtrándose entre alcantarillas y amoldando su figura al relieve de unas calles sin nombre y sin historia. Calles por donde caminas a través de las cortinas de agua, luz y soledad dejando que la noche y la lluvia negra guíen tus pasos. Te deslizas entre fantasmas y esquinas que gritan tu nombre mientras la niebla se diluye en recuerdos, todo lo que una vez fue tuyo y ya no te pertenece.
Huyes de todo porque tú has nacido para conocer el sabor de la sangre y la nieve. Y entonces empiezas a correr mientras los charcos estallan y rugen dragones en el cielo. Ahora que tu corazón palpita al ritmo de la noche no habrá mañana ni amanecer, solo el frío que provoca la ausencia de fuego.
martes, 30 de marzo de 2010
Of fire and flowers
Yermos los páramos del hombre es difícil encontrar lugares donde mitigar el daño de la agitación del vacío. El camino pasa a medirse por la unidad de los momentos en los que solo queda la esperanza, la esperanza que consume y astilla cada punto del espacio que te pertenece y que infesta la sangre de una falsa y fúnebre sensación de calma y control. Pero en el fondo sabes que cada parte de ti clama a los cielos por fuego y gritos.
Tú trajiste el incendio que buscaba y quise morir en tus llamas. Pero ahora las flores solo son ceniza y el vacío vuelve a mí, más lleno de nada que nunca.
Do only butterflies die in flames?
miércoles, 24 de marzo de 2010
Incendio
Y aún cuando cierras los ojos sigues viendo esa sangre derramandose en tus manos, fría.
Has caminado toda tu vida por las oquedades de un mundo donde el cielo solo podía verse reflejado en los charcos de lluvia negra y cada despertar suponía el sacrificio de un sueño, y ahora que la salida está a tu alcance la fuerza de rozamiento con la oscuridad te arrastra hacia sus profundidades nuevamente. Porque aunque queme el respirar, te has vuelto un adicto al fuego, y ninguna erupción sangrienta apagará las llamas de tu condena. No es esa sangre gélida lo que buscas, ni ese aroma a jazmín putrefacto, ni siquiera la brisa de ese océano sin agua y sin el eco de las gaviotas. Odias el frío estático.
Buscas el incendio.
Y hasta su sangre congelada puede arder.
Algún día, el sol será tus ojos.
martes, 2 de marzo de 2010
domingo, 28 de febrero de 2010
Perihelion

Yo me encontraba al otro lado, extasiado mientras admiraba la perfección de cada una de sus lágrimas deflagradas. Fue en ese momento cuando comprendí que todo a su lado carecía de lógica y de importancia: milenios de interpretación filosófica, guerras, religiones, ciencias, vidas sacrificadas en pos de un ideal pérfido, maravillas y catástrofes, océanos de luz en un millón de amaneceres, cada herida donde había cicatrizado la eternidad. Nimiedades del pasado, polvo.
Ya no creía en nada, solo en una palabra y en el tacto con su piel diáfana.
Me acerqué lentamente, con la calma de la marea en las horas tardías. Notaba su respiración desacelerada y el palpitar isócrono en su corazón, únicos elementos capaces de rasgar el silencio que empantanaba el habitáculo, inquietante como la sonrisa de un loco. Una vez pronunciadas aquellas palabras arrancadas de los más íntimos y sombríos rincones de mi memoria no hubo vuelta atrás. La colisión de miradas y el ingrávido movimiento de labios, elidiendo el miedo que despertaba en nuestro interior, la aféresis del delirio y el cristal.
Ella era el perihelio de mi vida.
Desde aquel instante nuestro tiempo dejó de pertenecernos. Unidos por el mismo desconsuelo y la misma necesidad, nos convertimos en peregrinos deambulando por un desierto que separaba dos mundos demasiado distantes, donde el viento cinéreo solo soplaba para ocultar nuestras caricias tras un velo de ceniza.



