lunes, 30 de agosto de 2010

Black rain


Ahora que las farolas a punto del suicidio amamantan con su luz estas gotas de lluvia arrastrando consigo el desaliento de una ciudad entera, las sombras y reflejos abandonan sus cuerpos ortopédicos y se convierten en bailarines de fuego lamiendo tierra y asfalto, filtrándose entre alcantarillas y amoldando su figura al relieve de unas calles sin nombre y sin historia. Calles por donde caminas a través de las cortinas de agua, luz y soledad dejando que la noche y la lluvia negra guíen tus pasos. Te deslizas entre fantasmas y esquinas que gritan tu nombre mientras la niebla se diluye en recuerdos, todo lo que una vez fue tuyo y ya no te pertenece.




Huyes de todo porque tú has nacido para conocer el sabor de la sangre y la nieve. Y entonces empiezas a correr mientras los charcos estallan y rugen dragones en el cielo. Ahora que tu corazón palpita al ritmo de la noche no habrá mañana ni amanecer, solo el frío que provoca la ausencia de fuego.

martes, 30 de marzo de 2010

Of fire and flowers


Aquí una vez hubo flores, un mar de flores bañando un suelo estéril. Tú sembraste cada semilla e hiciste que germinara cada brote ignorando la abstinencia de este suelo inmundo que nunca nació para cobijar ilusiones. Y entonces al respirar tu olor el aire cobró vida y la quimera y el delirio poblaron de entusiasmo el frenesí de la existencia. Aquí una vez hubo flores y algo en lo que creer.

Yermos los páramos del hombre es difícil encontrar lugares donde mitigar el daño de la agitación del vacío. El camino pasa a medirse por la unidad de los momentos en los que solo queda la esperanza, la esperanza que consume y astilla cada punto del espacio que te pertenece y que infesta la sangre de una falsa y fúnebre sensación de calma y control. Pero en el fondo sabes que cada parte de ti clama a los cielos por fuego y gritos.

Tú trajiste el incendio que buscaba y quise morir en tus llamas. Pero ahora las flores solo son ceniza y el vacío vuelve a mí, más lleno de nada que nunca.

Do only butterflies die in flames?

miércoles, 24 de marzo de 2010

Incendio

Y aún cuando cierras los ojos sigues viendo esa sangre derramandose en tus manos, fría.

Has caminado toda tu vida por las oquedades de un mundo donde el cielo solo podía verse reflejado en los charcos de lluvia negra y cada despertar suponía el sacrificio de un sueño, y ahora que la salida está a tu alcance la fuerza de rozamiento con la oscuridad te arrastra hacia sus profundidades nuevamente. Porque aunque queme el respirar, te has vuelto un adicto al fuego, y ninguna erupción sangrienta apagará las llamas de tu condena. No es esa sangre gélida lo que buscas, ni ese aroma a jazmín putrefacto, ni siquiera la brisa de ese océano sin agua y sin el eco de las gaviotas. Odias el frío estático.


Buscas el incendio.


Y hasta su sangre congelada puede arder.



Algún día, el sol será tus ojos.

martes, 2 de marzo de 2010

And that's the fire in the Sky



Tu vida acabará con el sol

domingo, 28 de febrero de 2010

Perihelion


Aún la recuerdo, desvalida en aquella habitación, exiliada del mundo y de la vida, arañando su cuerpo en el umbral de la cordura con la esperanza de no fundirse en el vacío. Aquella luz pálida diseccionando el clamor de sus ojos fríos y sidéreos, donde hasta los astros en su incógnito viaje hacia las fronteras de la realidad y del sentido parecían arder sedientos de calor humano.

Yo me encontraba al otro lado, extasiado mientras admiraba la perfección de cada una de sus lágrimas deflagradas. Fue en ese momento cuando comprendí que todo a su lado carecía de lógica y de importancia: milenios de interpretación filosófica, guerras, religiones, ciencias, vidas sacrificadas en pos de un ideal pérfido, maravillas y catástrofes, océanos de luz en un millón de amaneceres, cada herida donde había cicatrizado la eternidad. Nimiedades del pasado, polvo.

Ya no creía en nada, solo en una palabra y en el tacto con su piel diáfana.


Me acerqué lentamente, con la calma de la marea en las horas tardías. Notaba su respiración desacelerada y el palpitar isócrono en su corazón, únicos elementos capaces de rasgar el silencio que empantanaba el habitáculo, inquietante como la sonrisa de un loco. Una vez pronunciadas aquellas palabras arrancadas de los más íntimos y sombríos rincones de mi memoria no hubo vuelta atrás. La colisión de miradas y el ingrávido movimiento de labios, elidiendo el miedo que despertaba en nuestro interior, la aféresis del delirio y el cristal.

Ella era el perihelio de mi vida.

Desde aquel instante nuestro tiempo dejó de pertenecernos. Unidos por el mismo desconsuelo y la misma necesidad, nos convertimos en peregrinos deambulando por un desierto que separaba dos mundos demasiado distantes, donde el viento cinéreo solo soplaba para ocultar nuestras caricias tras un velo de ceniza.

domingo, 31 de enero de 2010

Aphelion

Tu imagen incandescente aún palpita en mi retina, más débil que antes. Ni las horas, ni los días, ni los años, nada. Nada ni nadie ha conseguido apartarte de ahí, porque ese es tu hogar. Porque la miríada de estrellas que nacen de tu hálito no brilla en otra parte. Porque en el albor de la maravilla y en el ocaso del quebranto y la tribulación nunca hubo necesidad de palabras.

Pero ahora una fuerza olvidada, sin nombre ni acotación, te aleja de mi, fatal como el tiempo en su devenir. Felina.

Quizá después de jugar a ser ángeles en una tierra alejada del auspicio
de los dioses solo quede lugar para la lágrima hialina.


¿Acaso no arden hasta las tinieblas dentro de mí?

jueves, 28 de enero de 2010

Lights will guide you

La isocronía de mis pasos contra el caos de la ciudad. El naranja sepulta las calles y el aroma a perdición impregnado en cada esquina dilata mi incertidumbre, pero sigo caminando. En la aleación de luces y rostros solo soy uno más, pero no estoy entre ellos. Oigo de lejos las risas, el tráfico, conversaciones ajenas, me oigo a mí, mi respiración cada vez más acelerada y sobre todo el latido de mi corazón, bombeando sangre al ritmo de una desgarradora melodía que lucha por precipitarme a la realidad.

El naranja ha dado paso al índigo asfixiando voraz cualquier brote de esperanza. Necesito huir, correr, no quiero volver, quiero perderme para siempre. Nada tiene sentido.

Ya solo creo en una palabra y en el tacto con tu piel diáfana.




"¿Quién eres? -Soy un extranjero para la policía, para Dios, para mí mismo."

Only you

Apaga los sentidos.
Solo tú y tu conciencia en una batalla por el fin del mundo, de tu mundo...

- ¿Quién eres?
- Nadie
- Mientes

Ahora que divagas entre recuerdos, en el juego entre aflicción y euforia, ya no quieres ni el aire ni la luz, tan solo queda esperar. Pero hay algo que ignoras. Sufrir expande el límite de tus posibilidades hacia horizontes nunca imaginados. Abre puertas, desata tormentas, es fuego, viento, caos, es vida. Y a ti corresponde decidir que hacer con esa fuerza; permitir que te consuma, o esgrimirla.

Interrumpe el sueño, abre la ventana, desnuda tu alma y siente el abrazo del invierno. Entrégate a la oscuridad.

Las hojas que caen de los árboles están condenadas al olvido, solo esperan que el próximo suspiro no les arrebate la vida. Tú en cambio prefieres acariciar las sombras en busca del dolor.


- ¿Quién eres?
- Nadie
- Muere

- Jamás



"En el plano espiritual, todo dolor es una suerte"