lunes, 30 de agosto de 2010

Black rain


Ahora que las farolas a punto del suicidio amamantan con su luz estas gotas de lluvia arrastrando consigo el desaliento de una ciudad entera, las sombras y reflejos abandonan sus cuerpos ortopédicos y se convierten en bailarines de fuego lamiendo tierra y asfalto, filtrándose entre alcantarillas y amoldando su figura al relieve de unas calles sin nombre y sin historia. Calles por donde caminas a través de las cortinas de agua, luz y soledad dejando que la noche y la lluvia negra guíen tus pasos. Te deslizas entre fantasmas y esquinas que gritan tu nombre mientras la niebla se diluye en recuerdos, todo lo que una vez fue tuyo y ya no te pertenece.




Huyes de todo porque tú has nacido para conocer el sabor de la sangre y la nieve. Y entonces empiezas a correr mientras los charcos estallan y rugen dragones en el cielo. Ahora que tu corazón palpita al ritmo de la noche no habrá mañana ni amanecer, solo el frío que provoca la ausencia de fuego.